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viernes, 18 de marzo de 2011

MARTIN REJTMAN, RAPADO

• Los códigos juveniles: cortes de pelo, motos, rock, videojuegos, viajes, objetos cotidianos. Una deriva por el mundo de los ’90, la década que no nos deja de hablar.

• Alejado de todo naturalismo. Un humor inesperado. Un tono urbano. El cuento como una atmósfera sutil.

• El nuevo cine argentino primero fue un libro: éste. El primer libro de uno de los escritores y directores más talentosos de su generación. Doce cuentos de culto.



¨Los viernes y sábados Fabián trabaja de barman en una discoteca. Ana todavía no es mayor de edad y tiene demasiada cara de nena: las veces que intentó entrar para darle una sorpresa no la dejaron. Trataba de parecer mayor, pero igual no conseguía pasar.

Ahora decide volver a probar; le dieron el documento de la hermana de una amiga que se parece bastante a ella, pero a esta altura el tipo de la puerta ya la conoce y tampoco pasa. Se queda charlando un rato con él y después va enfrente a comprar cigarrillos. Cuando vuelve, el de la puerta fue a avisarle a Fabián que ella está ahí. Fabián sale con un trago en la mano. Tiene puesta una polera verde y una campera de cuero negro. La lleva a la esquina y le convida del vaso.¨

MARTIN REJTMAN, LITERATURA Y OTROS CUENTOS

“Acostado en la cama me veo reflejado en la pantalla de mi segundo televisor. Soy un fantasma adentro y afuera del aparato; no participo de ninguno de los dos mundos. Mis hijos están con la madre en Villa Gesell. Son los últimos días del verano. Mis padres viven en San Miguel y los veo una vez cada quince días. Suena el teléfono. No sé si contestar. Atiende el contestador. Es Celeste, mi hija menor. Levanto el tubo y hablo con ella. ‘Papá’, me dice. ‘Estamos en un locutorio con Lucas y no tenemos plata para pagar la llamada. ¿Qué hacemos?’ ‘¿Adónde está mamá?’, le pregunto. ‘Con Jorge, en la playa’, dice Celeste. No sé cómo resolver este problema. Nunca sé cómo resolverles los problemas a los otros. Con los míos sé que simplemente tengo que dejarlos, en algún momento van a pasar. Trato de aplicar la misma táctica en este momento y le digo a Celeste que le explique a la persona que atiende el locutorio que la madre está en la playa, que ya va a pasar a pagarle más tarde, y que se vaya. Pero por las dudas también le digo que si eso no funciona le deje cualquier cosa de valor que tenga encima y que lo recupere cuando se pague la llamada.”